domingo, 27 de enero de 2008

Teatro y café

Este fin de semana tuve una crisis de los 30 ligeramente adelantada. Claro, esto no tiene nada de raro en mi despistada cronología, tomando en cuenta que, psicológicamente, para mi creo que la adolescencia duró 3 días, y físicamente creo que acabó hace 3 meses.
Hoy fui al teatro con una vieja y gran amiga (que no es lo mismo que una amiga grande y vieja). Vimos La Fiesta del Chivo, la homónima de la novela, claro. Muy buena adaptación. Entre lo que pude escuchar de los comentarios de la gente, muchos decían que era una gran virtud la similitud entre el libro y la obra. Personalmente, no creo que eso sea virtud. En todo caso, lo que importa es que está muy bien hecha.
El teatro es catártico. Si no me creen, pregúntenle a Sófocles y sus patas, esos que les dicen griegos. Ver un montón de emociones entremezcladas y expuestas encima de un escenario es casi obsceno. Sentir que hay gente desnudando las emociones delante de uno es muy fuerte. Y es de agradecer, porque uno reconoce algunas de esas emociones, solo que vividas en momentos, por lo general, mucho menos sobrecogedores que los que vemos en la interpretación. En el caso de esta obra, buenísimas las actuaciones de Norma Martínez como Urania -el personaje es grande en sí mismo, grande MVLL- y Alberto Ísola en su papel triple de papá de Urania y patero de Trujillo (viejo y joven), y de Trujillo mismo. La rabia de Urania, el rencor contenido por años, la angustia de Cabral, también muy contenida cuando se le ve ya de viejo, están muy bien interpretadas.
Bueno, y que tiene que ver el teatro con la crisis de la que hablaba? En que estas emociones interpretadas por otros le ahorran a uno el proceso doloroso de tener que sacar algunas cosas al aire. Claro, uno siente las emoción pero no en uno mismo, sino que la ve pintada en el lienzo que pone el actor en la escena. Tanto así que a veces me parece que los actores son como terapeutas de uno, que están cobrando por hacernos ese trance doloroso de sentir cosas no tan bonitas. Terminando la obra, hasta me dieron ganas de subirme al escenario y chaparme a Norma Martínez en clara señal de agradecimiento (y en señal de otras cosas...ejem).
Eso acompañado de una buena conversa y un no tan buen café -el Zeta no es mi preferido- , pero que cumple con acompañar la conversa, sirven para esquivar cualquier crisis inoportuna. Supongo que eso no hace sino reforzar la idea de que la felicidad casi siempre está hecha de momentos. Aunque no debería (esta idea la dejo para otro post, que se me acalambra el lóbulo frontal).

5 comentarios:

Petisita dijo...

Exponer tantas emociones delante tuyo es obceno si!! pero ese feeling solo lo tienes cuando las actuaciones son buenas, asi que por lo que cuentas, se ve que la obra estuvo buena. Lo de la felicidad y los momentos tienen que ver con que creemos que los momentos de "no felicidad" no son positivos. Constantemente la vida tendria que ser vista como una felicidad eterna, con altos y bajos. El dolor, la tristeza y todo eso son ejercicios de capacitacion del alma para poder albergar amor. Si no se conocieran los xtremos, no sabriamos lo q es la felicidad.
momento filosofico de petisita...

Dragón del 96 dijo...

Crisis de los 30? Las únicas edades con crisis que conozco son las de los adolescentes, la edad de Cristo, los 40, la segunda juventud (pasado o en los 50), la Crisis de la Mediana edad (q creo es uno de los ya mencionados). Y la no muy conocida "crisis del primer año", en la que los bloggers llegado al año desaparecen y dejan de bloguear.

Estas chiquillo todavía.

Slaudos.

Petisita me hizo pensar... me duele la cabeza.

Slau2.

Jose Cronopio dijo...

Zustra: si, creo que si es como dices. pero en este caso no era momento de bajon, simplemente momento de hastio, indiferencia, vacio. La clave esta, como decia, y como bien dices, en buscar la felicidad en cualquier cosa, en lo interesante y en lo sencillo. y como dices tambien, hasta en lo doloroso (creo...je).

Deivis: no, crisis de los 300... Claro pues, crisis de los 30. Preguntale a un sicologo si no. Es la primera crisis de la adultez. Uy curuju, adultez dije? noooooo!!! Ah, por supuesteichon que todavia estoy chiquillo, faltaba mas...jajaja. La cosa esta, mas en lo fisico, en la cabeza creo. A ver como nos caen los años pues.

peregrino dijo...

Jajajaja viste, que bueno que busques espacios para ti y que además te sirvan como terapia, jjajaja crisis de los 30, por dios..... yo creo que en temas de edad jamas tuve crisis, bueno hasta ahora.

Nos leemos.

Jose Cronopio dijo...

oe en serio, esa crisis existe...caraxo, nadie me cree!! me lo han dicho mis amigas las psicologas! dizque es la primera crisis de la edad adulta.