Este fin de semana, y sobre todo hoy, he estado con un humor de mierda. Hace ya un buen tiempo que nada de lo que haga realmente me satisface. Satisfacer, divertir, llenar, llámese como quiera.
No me río con las mismas ganas que antes, ni con la misma frecuencia. No tengo realmente ganas para hacer las cosas, ni para salir los fines de semana. Ayer, por ejemplo, me dio exactamente lo mismo salir que quedarme tipeando unas cosas. Al final me quedé. Hoy que voy a ir al teatro en un rato, no me hace ninguna ilusión ver una obra que, aparte, esta recontra recomendada. Pero igual voy, prefiero eso a quedarme acá y seguir haciendo más de lo mismo.
Cine? no me provoca. Salir a conversar? bueno, con mis mejores amigos, y la mayoría esta emparejado/a, y la vocación de violinista ya se desgastó. Algunos otros buenos amigos viven fuera, por chamba o por maestrías, doctorados, etc, y algunos simplemente no pueden. Y en vez de leer, o hacer algo distinto a lo de siempre, termino siempre en el mismo hueveo de navegar y perder el tiempo en la web.
Será de repente el haber pasado de una situación de presión y estres continuo a uno de menor estrés: ahora solamente tengo el estrés de la chamba, que está controlado. Y tengo bastante tiempo libre, por las noches, claro, y los fines de semana. Quizás antes el no saber que hacer con el tiempo libre estaba encubierto por las mil cosas que tenía que hacer, quizás era un mecanismo de defensa para no enfrentarme al hastío de saber que no me siento bien conmigo mismo.
Tampoco es no saber que hacer con mi tiempo libre: tengo mil cosas que, en teoría, me gustan, pero que a la hora de la hora, simplemente las deshecho por otras mucho más fútiles. Tampoco es que no me sienta bien conmigo mismo: me gusto como soy, me gusta la situación en la que estoy, a donde he llegado, me siento orgulloso de mi.
Hará falta algo de introspección, y algo de ejercicio también para botar al tánatos por la borda.a
domingo, 27 de enero de 2008
viernes, 18 de enero de 2008
Momento
Tarde en la noche, como a la 1am. Escuchando Madrid, en la buenísima versión de Pereza con Christina Rosenvinge.
Bajando por donde los garitos, dejándome caer
Mientras tanto, estudio un aburridísimo e interesantísimo (a la vez,claro) capítulo para el examen que tengo mañana, y me falta bastante por estudiar.
Tocando en tu telefonillo, me dices que te queda para un rato
Que bien se siente la noche.
Bebiendo y charlando, riendo y bailando, bailando y bailando va pasando el tiempo
Me enamora la Sra. Rosenvinge cuando canta lánguidamente "mi piel necesita tu piel"
No hay nada como las noches de verano, no hay nada como las ganas que te tengo
y mientras tomo un vaso de Coca Cola, bien helada. No hay nada como las noches de verano,
.....No hay nada como las noches de verano
realmente. El aire que corre, el calor, poder estar con las ventanas abiertas, poder salir al balcón a fumar un cigarrito a las 3am,
.....No hay nada como las noches de verano
escuchar buena música y estar con slaps, short, polo
No hay nada como las ganas que te tengo
y nada más.
Bajando por donde los garitos, dejándome caer
Mientras tanto, estudio un aburridísimo e interesantísimo (a la vez,claro) capítulo para el examen que tengo mañana, y me falta bastante por estudiar.
Tocando en tu telefonillo, me dices que te queda para un rato
Que bien se siente la noche.
Bebiendo y charlando, riendo y bailando, bailando y bailando va pasando el tiempo
Me enamora la Sra. Rosenvinge cuando canta lánguidamente "mi piel necesita tu piel"
No hay nada como las noches de verano, no hay nada como las ganas que te tengo
y mientras tomo un vaso de Coca Cola, bien helada. No hay nada como las noches de verano,
.....No hay nada como las noches de verano
realmente. El aire que corre, el calor, poder estar con las ventanas abiertas, poder salir al balcón a fumar un cigarrito a las 3am,
.....No hay nada como las noches de verano
escuchar buena música y estar con slaps, short, polo
No hay nada como las ganas que te tengo
y nada más.
sábado, 5 de enero de 2008
Post-navideño huevero
Y acá comentar como me fue a mi en la Navidad. El 24 estuvimos, para variar, donde la abuela, con primos, tíos, con la familia. Como la mayoría, supongo. Y el 25, con la otra parte de la familia, almorzando, timbeando y jugando Wii. Ese día se juntaron los dos Wii de la familia para hacer una batalla encarnizada de un juego que no tengo idea de como se llamará, pero es lo máximo.
En cuanto a regalos, bueno, tuve el intercambio de regalos de la chamba (me regalaron un USB, que la verdad no sé que hacer con el, porque ya tengo uno), y yo pregunté antes de ver que iba a regalar. Por ese lado, todos contentos. En mi familia también hicimos un intercambio de regalos, por sorteo una persona le regala a otra de la familia. Como la mayoría trabajamos (excepto mi sobrino), en vez de recibir un montón de regalos más o menos, se recibe un buen regalo. Bueno, yo le regalé a mi cuñada un collar, cortesía de la feria del Trigal (cortesía es un decir, claro está), y a mi me regaló un primo, y me dio un libro bien bacán: los relatos esenciales de Herman Hesse. Habrá que darle curso pronto.
En mi familia nuclear, ahí si hay regalos entre todos. Y con mi mamá, para evitar regalos que no gusten, decidimos que yo elijo mi regalo y ella el suyo. Así que elegí un disco buenazo, el "Jazz" de Queen. Y siguiendo con los discos, me regalé a mi mismo otro par de discos: el 1 de Beatles, que tiene todos los No 1 en los charts de EEUU y Gran Bretaña, creo; y otro de Elis Regina y Tom Jobim, grabado hace como 30 años. Mi hermano, con el que comparto hartos gustos en términos de libros, sobre todo, me regaló un libro que compila varios relatos de escritores relatvamente jóvenes, editado por la muy interesante editorial "Revuelta" (publican cosas que normalmente no publican las editoriales grandes).
Bueno, ya basta de regalos, no? Solo una cosa: el otro día, conversando con un amigo, me di cuenta de que hay una relación inversa entre la cantidad de regalos que recibes y los años que tienes. Claro, cuando era chibolo, por ejemplo, recibía de mis papás varios regalos, de cada abuelo, igual, de tíos, tíos de cariño, en fin, de todo el mundo. Y todos felices. Después, ya por los 12 o 13, te empiezan a regalar cosas que no te interesan, y los regalos van en bajada. Uno que otro tío, mis papás y mi abuela (es que, aunque suene feo, los abuelos también se van quedando en el camino), y por ahí uno o dos primos yuppies que le regalan algo a los primos menores. Luego, ni la abuela...ya para qué.
Pero felizmente hay otra relación inversa: la que hay entre la edad y el interés que tiene uno por recibir los regalos. De chiquito, Navidad=regalos. No hay más. Después te vas olvidando, hasta el punto de que, a cierta edad, ya no interesa si te regalan algo o no. Claro, el gesto es bonito, pero más interesa el gesto que el regalo en sí.
Lo único malo es que hay una etapa de desfase: todavía tienes la ansiedad por que te regalen cosas, por ver que hay, por ver si alguien te regala plata o no; mientras que, dramáticamente, la producción regalífera va en franca e irrefrenable caída. Ahi si, caballero nomás, apechuguemos con lo que tocó.
Bueno...ya llegaré con el post año nuevero.
En cuanto a regalos, bueno, tuve el intercambio de regalos de la chamba (me regalaron un USB, que la verdad no sé que hacer con el, porque ya tengo uno), y yo pregunté antes de ver que iba a regalar. Por ese lado, todos contentos. En mi familia también hicimos un intercambio de regalos, por sorteo una persona le regala a otra de la familia. Como la mayoría trabajamos (excepto mi sobrino), en vez de recibir un montón de regalos más o menos, se recibe un buen regalo. Bueno, yo le regalé a mi cuñada un collar, cortesía de la feria del Trigal (cortesía es un decir, claro está), y a mi me regaló un primo, y me dio un libro bien bacán: los relatos esenciales de Herman Hesse. Habrá que darle curso pronto.
En mi familia nuclear, ahí si hay regalos entre todos. Y con mi mamá, para evitar regalos que no gusten, decidimos que yo elijo mi regalo y ella el suyo. Así que elegí un disco buenazo, el "Jazz" de Queen. Y siguiendo con los discos, me regalé a mi mismo otro par de discos: el 1 de Beatles, que tiene todos los No 1 en los charts de EEUU y Gran Bretaña, creo; y otro de Elis Regina y Tom Jobim, grabado hace como 30 años. Mi hermano, con el que comparto hartos gustos en términos de libros, sobre todo, me regaló un libro que compila varios relatos de escritores relatvamente jóvenes, editado por la muy interesante editorial "Revuelta" (publican cosas que normalmente no publican las editoriales grandes).
Bueno, ya basta de regalos, no? Solo una cosa: el otro día, conversando con un amigo, me di cuenta de que hay una relación inversa entre la cantidad de regalos que recibes y los años que tienes. Claro, cuando era chibolo, por ejemplo, recibía de mis papás varios regalos, de cada abuelo, igual, de tíos, tíos de cariño, en fin, de todo el mundo. Y todos felices. Después, ya por los 12 o 13, te empiezan a regalar cosas que no te interesan, y los regalos van en bajada. Uno que otro tío, mis papás y mi abuela (es que, aunque suene feo, los abuelos también se van quedando en el camino), y por ahí uno o dos primos yuppies que le regalan algo a los primos menores. Luego, ni la abuela...ya para qué.
Pero felizmente hay otra relación inversa: la que hay entre la edad y el interés que tiene uno por recibir los regalos. De chiquito, Navidad=regalos. No hay más. Después te vas olvidando, hasta el punto de que, a cierta edad, ya no interesa si te regalan algo o no. Claro, el gesto es bonito, pero más interesa el gesto que el regalo en sí.
Lo único malo es que hay una etapa de desfase: todavía tienes la ansiedad por que te regalen cosas, por ver que hay, por ver si alguien te regala plata o no; mientras que, dramáticamente, la producción regalífera va en franca e irrefrenable caída. Ahi si, caballero nomás, apechuguemos con lo que tocó.
Bueno...ya llegaré con el post año nuevero.
Post-navideño reflexivo
Si, bien post, ya se. Pero estos días, como siempre, están llenos de reunas, compras, preparativos, nuevas reunas. Así que haré, no se si una crónica, pero un recuento de lo que fue esta Navidad.
Para empezar, ahora más que nunca la gente creo que se pasó con las luces en sus casas. Digo yo, no es preferible no hacer gastos inútiles en comprar todos esos focos, gastar en luz, gastar la dignidad, gastar el buen gusto...para poner todas esas porquerías? Está bien, hay casos en los que se ve bien, pero la verdad es que en la mayoría de casos, la exageración y el mal gusto es lo que predomina.
Bueno, dejando de lado el tema de las luces, quería comentar otra cosa. Hace unos días leí un artículo de Giacosa, en el que decía que era bien incoherente ayudar durante los días de Navidad y olvidarse de los problemas, de la gente y del mundo fuera de la burbuja de uno el resto del año. O sea, la idea que planteaba es que, esa gente que se va haciendo chocolatadas por los pueblos jóvenes, las hace para lavarse la conciencia, quedar bien consigo mismo y con la familia, qué se yo; y así sentirse bien por el resto del año. Hasta la Navidad que viene.
Ok, creo que tiene razón en muchas cosas. Pero es preferible que esta gente no haga nada, ni siquiera durante Navidad, para que la conciencia les escueza durante el año, para que les moleste y en alguna manera puedan pensar en el resto? Yo creo que hagan o dejen de hacer cosas en Navidad, creo que si alguien no tiene escrúpulos para hacer algo, va a seguir sin tenerlos, a pesar de que se sienta menos mal porque ya "ayudó" en Navidad. Es decir, el efecto que pueda tener la ayuda, para que uno se sienta "bien" consigo mismo, no creo que pase de unos días, no? Y sopbre todo, hacer esto ayuda a ver diferentes realidades, sensibilizarse con el otro, conocer a otras personas (otras en todo el sentido de la palabra), ver nuevas realidades, nuevas calles, nuevas caras.
Aún en el caso de la gente que ayuda, y que está acostumbrada a hacerlo durante el año, veo cierta falta de conexión con la gente (obviamente que en algunos casos). Me refiero a que esta ayuda -hablando de gente comprometida, que tiene algún proyecto durante el año, no solo en Navidad- a veces no llega a sensibilizar del todo como uno creería. A veces esta ayuda se vuelve rutinaria, se pierde la empatía inicial con el otro. Por ejemplo, pongo un caso que vi hace poco tiempo: un grupo de amigos se fue a repartir regalos a un pueblo joven en Villa María del Triunfo, y pese a que tienen tiempo metidos en proyectos sociales, algunos ni siquiera pudieron sacarse los lentes oscuros -de marca, of course-, !cuando no había sol! para hablar con la gente de igual a igual. Es decir, como puedes decirle a alguien que lo estas ayudando cuando no le muestras alguna señal de respeto. Lo digo porque, para mí, una señal de respeto es mirar a la gente a los ojos cuando le hablas. Si no fuera así, mejor pongan a una máquina expendedora de regalos gratis durante una hora y ya está, es lo mismo. Si es así, entonces apaga y vámonos.
Claro que hay gente que está hecha de otra madera -y tengo el gusto de conocer muchos de esos casos- que deja el tiempo libre, deja de lado el que dirán, y se entrega absolutamente en ayudar al resto. Esa gente es, definitivamente, de otra madera.
No se si se podrá entender lo que quise decir, pero la verdad que me da flojera releer y corregir...je.
Para empezar, ahora más que nunca la gente creo que se pasó con las luces en sus casas. Digo yo, no es preferible no hacer gastos inútiles en comprar todos esos focos, gastar en luz, gastar la dignidad, gastar el buen gusto...para poner todas esas porquerías? Está bien, hay casos en los que se ve bien, pero la verdad es que en la mayoría de casos, la exageración y el mal gusto es lo que predomina.
Bueno, dejando de lado el tema de las luces, quería comentar otra cosa. Hace unos días leí un artículo de Giacosa, en el que decía que era bien incoherente ayudar durante los días de Navidad y olvidarse de los problemas, de la gente y del mundo fuera de la burbuja de uno el resto del año. O sea, la idea que planteaba es que, esa gente que se va haciendo chocolatadas por los pueblos jóvenes, las hace para lavarse la conciencia, quedar bien consigo mismo y con la familia, qué se yo; y así sentirse bien por el resto del año. Hasta la Navidad que viene.
Ok, creo que tiene razón en muchas cosas. Pero es preferible que esta gente no haga nada, ni siquiera durante Navidad, para que la conciencia les escueza durante el año, para que les moleste y en alguna manera puedan pensar en el resto? Yo creo que hagan o dejen de hacer cosas en Navidad, creo que si alguien no tiene escrúpulos para hacer algo, va a seguir sin tenerlos, a pesar de que se sienta menos mal porque ya "ayudó" en Navidad. Es decir, el efecto que pueda tener la ayuda, para que uno se sienta "bien" consigo mismo, no creo que pase de unos días, no? Y sopbre todo, hacer esto ayuda a ver diferentes realidades, sensibilizarse con el otro, conocer a otras personas (otras en todo el sentido de la palabra), ver nuevas realidades, nuevas calles, nuevas caras.
Aún en el caso de la gente que ayuda, y que está acostumbrada a hacerlo durante el año, veo cierta falta de conexión con la gente (obviamente que en algunos casos). Me refiero a que esta ayuda -hablando de gente comprometida, que tiene algún proyecto durante el año, no solo en Navidad- a veces no llega a sensibilizar del todo como uno creería. A veces esta ayuda se vuelve rutinaria, se pierde la empatía inicial con el otro. Por ejemplo, pongo un caso que vi hace poco tiempo: un grupo de amigos se fue a repartir regalos a un pueblo joven en Villa María del Triunfo, y pese a que tienen tiempo metidos en proyectos sociales, algunos ni siquiera pudieron sacarse los lentes oscuros -de marca, of course-, !cuando no había sol! para hablar con la gente de igual a igual. Es decir, como puedes decirle a alguien que lo estas ayudando cuando no le muestras alguna señal de respeto. Lo digo porque, para mí, una señal de respeto es mirar a la gente a los ojos cuando le hablas. Si no fuera así, mejor pongan a una máquina expendedora de regalos gratis durante una hora y ya está, es lo mismo. Si es así, entonces apaga y vámonos.
Claro que hay gente que está hecha de otra madera -y tengo el gusto de conocer muchos de esos casos- que deja el tiempo libre, deja de lado el que dirán, y se entrega absolutamente en ayudar al resto. Esa gente es, definitivamente, de otra madera.
No se si se podrá entender lo que quise decir, pero la verdad que me da flojera releer y corregir...je.
martes, 25 de diciembre de 2007
Zamba de mi esperanza
La canción que estoy posteando la recuerdo con harto cariño, porque es una de las preferidas de mi papá. Cuando viajábamos de chicos en la camioneta era una tradición cantarla. Es una zamba, una canción de folklore argentino, cantada por el gran Jorge Cafrune.
Papá, va para ti.
Papá, va para ti.
domingo, 9 de diciembre de 2007
Mis 5 miedos
Este es un meme que me paso Dragon. La idea era poner 5 miedos, y aunque pensé que tenía bastantes miedos, me he dado cuenta que no eran tantos como hace un tiempo (que bueno, no?). Así que lo dejo en 4:
1. No lograr mis metas: a veces me planteo hacer tantas cosas, y cumplo tan pocas, que no se si llegue a hacer las cosas realmente importantes. Supongo que sí, con el tiempo se irán dando las situaciones.
2. Perder a un ser querido: ya me pasó varias veces, así que creo que no sería tan difícil, pero igual me da miedo pensarlo. Aunque no es algo que lo tenga presente, y realmente no es un miedo ahora...Pero si estuviese en una situación cercana a que eso ocurra, definitivamente me daría mucho miedo.
3. Hablar en público: es un miedo un poco más tonto que los otros, pero me siento observado y juzgado por todos. De hecho el miedo raíz de donde nace la cosa es miedo a ser juzgado por la gente. Estoy trabajando en ello.
4. No conseguir a "LA" persona ideal: como puse en un post (creo que era "Canción a la luna", el de Boig per tu), estoy tratando de buscar esa sensación de querer a alguien y sentirse igualmente querido, sentir que alguien se recaga por ti. Pero cuando pasa el tiempo, sales con alguien, te aburres; sales con alguien de nuevo, no le gustas; sales con alguien de nuevo, no es tu tipo; sales con alguien de nuevo, no pasa nada; sales con alguien y por fin crees que es, o es lo más cercano a lo que esperas..., pero no se puede simplemente; sales con alguien, te aburres (es repetitivo, sorry...esa es la idea). Cuando pasa eso, pienso: "¿llegará algún día?". Bueno, tiempo al tiempo creo.
5. Este miedo es de último minuto, y se me ocurrió para completar los 5. Miedo a llegar a tu jato y que te hayan robado todo. No es que lo piense todo el tiempo, pero nomás de pensarlo ya me dio cooooosa.
1. No lograr mis metas: a veces me planteo hacer tantas cosas, y cumplo tan pocas, que no se si llegue a hacer las cosas realmente importantes. Supongo que sí, con el tiempo se irán dando las situaciones.
2. Perder a un ser querido: ya me pasó varias veces, así que creo que no sería tan difícil, pero igual me da miedo pensarlo. Aunque no es algo que lo tenga presente, y realmente no es un miedo ahora...Pero si estuviese en una situación cercana a que eso ocurra, definitivamente me daría mucho miedo.
3. Hablar en público: es un miedo un poco más tonto que los otros, pero me siento observado y juzgado por todos. De hecho el miedo raíz de donde nace la cosa es miedo a ser juzgado por la gente. Estoy trabajando en ello.
4. No conseguir a "LA" persona ideal: como puse en un post (creo que era "Canción a la luna", el de Boig per tu), estoy tratando de buscar esa sensación de querer a alguien y sentirse igualmente querido, sentir que alguien se recaga por ti. Pero cuando pasa el tiempo, sales con alguien, te aburres; sales con alguien de nuevo, no le gustas; sales con alguien de nuevo, no es tu tipo; sales con alguien de nuevo, no pasa nada; sales con alguien y por fin crees que es, o es lo más cercano a lo que esperas..., pero no se puede simplemente; sales con alguien, te aburres (es repetitivo, sorry...esa es la idea). Cuando pasa eso, pienso: "¿llegará algún día?". Bueno, tiempo al tiempo creo.
5. Este miedo es de último minuto, y se me ocurrió para completar los 5. Miedo a llegar a tu jato y que te hayan robado todo. No es que lo piense todo el tiempo, pero nomás de pensarlo ya me dio cooooosa.
lunes, 3 de diciembre de 2007
Test de Proust
Sí, ese del tiempo perdido. Pero acá me expando, desparramo y marmoteo a gusto en algunas respuestas. Vamos con este Test de Proust modificado, recortado y aumentado al gusto del cliente:
Mi palabra preferida: saudade. Es una palabra en portugués que no tiene traducción exacta. Ayudado por el buen Wikipedia, se puede decir que es un sentimiento melancólico recuerdo de una alegría ausente, pero cuya fuente puede retornar en el futuro previsible. Es un sentimiento que he tenido ufff, desde chico. Y algunas de mis canciones favoritas, como Tristeza, o Garota de Ipanema, rebosan de saudade.
Me entusiasma: la ilusión de algo nuevo. Desde un libro nuevo (nota del autor: tengo una especie de fetiche por comprarme un libro nuevo y tenerlo, mirarlo, olerlo...aunque no me de el tiempo para leerlo!! ches) , un nuevo grupo de gente que conozca, una nueva persona con la que salir, una nueva chamba. La mezcla de la adrenalina por lo desconocido y la potencialidad de eso desconocido me gusta.
Me subleva: a esto le tengo que dedicar un post entero, o dos. Pero ahorita lo que se me viene a la cabeza es la gente que no respeta los derechos del resto. Por ejemplo, la gente que cruza la pista por el medio de la cuadra, sin importarles que el tráfico pare por su culpa (que tal almeja). O los choferes que no esperan a que la gente termine de cruzar la calle cuando los peatones tienen el derecho de paso. O la gente que se cuadra en la vereda y no dejan caminar...mejor ahí lo dejo, sino me indigesto de nuevo.
El sonido que me molesta: cuando alguien hace sonar tecnopor. Simplemente no puedo.
El olor que me hace recordar a mi infancia: muchos, muchos...pero si tuviera que elegir uno en especial, sería el de los jazmines. Salíamos a caminar con mis papás y mi hermano, sobre todo en el verano, por la noche, y siempre había alguna casa con jazmines (en Pueblo Libre) cada cierto trecho.
La mejor película que he visto: que he visto y que veré, porque es insuperable. Por lo menos, para el tipo de películas que me gustan...Persona, de Ingmar Bergman. Demasiado.
Lo que no puede faltar en mi refri: puede faltar cualquier cosa, porque yo no cocino. Y si falta...voy a comprar a la bodega lo que sea (cada vez compro menos chatarra) para llenarme la panza.
Algo que me he robado: varios afiches de los Festivales de Cine de la católica. Aunque desde hace unos 4 años ya los compro. En la PUCP andaban puestos por todos lados, y como estaban en vacaciones de medio año (el Festival es en los primeros días de agosto), cuando no hay mucha gente, la ocasión era propicia para sacarles los chinches, scotch o lo que fuere, y salir con uno o varios posters (hay que pensar en los patas pe) chequeando que los guachis no frieguen.
Eso que no me pondría nunca: Esas ropas de baño para hombres con flores grandotas estampadas...jamás!
El halago que más me gustó: no es algo textual, pero fue el haber hecho que alguien se sienta, por primera vez, de una forma especial.
De no haber sido economista, hubiese sido: psicólogo o sociólogo.
Lo que me podría sumir en la más profunda miseria: felizmente creo que nada...ya me tocó mi buena parte.
El oficio que jamás tendría: nunca digas de esta agua no he de beber. Pero jamás habría estudiado administración. Me jode cuando alguien me dice que la economía y la administración son muy parecidas...no, no son parecidas!!! AJO!!!! Administradores, mis respetos, pero la carrera no va conmigo.
Mi mayor extravagancia: tengo varias, pero posiblemente sea ir cantando por las calles a gritos, y de noche.
Mi mejor virtud: generosidad.
Mi peor defecto: dejarme llevar por el placer y actuar a corto plazo. No se si soy un hedonista o no, pero digamos que me ha hecho hacer burradas y dejar de hacer cosas que debí hacer (bueno, mejor "que hubiese sido bueno" en lugar de "debí").
Mi máximo secreto: ¿creen que lo voy a decir acá? Hay varios, y mis mejores amigos saben los más importantes creo...y con eso me basta.
Hasta aquí llego. Creo que este formato da para más. Será para la próxima, a la misma hora, y en el mismo canal.
Mi palabra preferida: saudade. Es una palabra en portugués que no tiene traducción exacta. Ayudado por el buen Wikipedia, se puede decir que es un sentimiento melancólico recuerdo de una alegría ausente, pero cuya fuente puede retornar en el futuro previsible. Es un sentimiento que he tenido ufff, desde chico. Y algunas de mis canciones favoritas, como Tristeza, o Garota de Ipanema, rebosan de saudade.
Me entusiasma: la ilusión de algo nuevo. Desde un libro nuevo (nota del autor: tengo una especie de fetiche por comprarme un libro nuevo y tenerlo, mirarlo, olerlo...aunque no me de el tiempo para leerlo!! ches) , un nuevo grupo de gente que conozca, una nueva persona con la que salir, una nueva chamba. La mezcla de la adrenalina por lo desconocido y la potencialidad de eso desconocido me gusta.
Me subleva: a esto le tengo que dedicar un post entero, o dos. Pero ahorita lo que se me viene a la cabeza es la gente que no respeta los derechos del resto. Por ejemplo, la gente que cruza la pista por el medio de la cuadra, sin importarles que el tráfico pare por su culpa (que tal almeja). O los choferes que no esperan a que la gente termine de cruzar la calle cuando los peatones tienen el derecho de paso. O la gente que se cuadra en la vereda y no dejan caminar...mejor ahí lo dejo, sino me indigesto de nuevo.
El sonido que me molesta: cuando alguien hace sonar tecnopor. Simplemente no puedo.
El olor que me hace recordar a mi infancia: muchos, muchos...pero si tuviera que elegir uno en especial, sería el de los jazmines. Salíamos a caminar con mis papás y mi hermano, sobre todo en el verano, por la noche, y siempre había alguna casa con jazmines (en Pueblo Libre) cada cierto trecho.
La mejor película que he visto: que he visto y que veré, porque es insuperable. Por lo menos, para el tipo de películas que me gustan...Persona, de Ingmar Bergman. Demasiado.
Lo que no puede faltar en mi refri: puede faltar cualquier cosa, porque yo no cocino. Y si falta...voy a comprar a la bodega lo que sea (cada vez compro menos chatarra) para llenarme la panza.
Algo que me he robado: varios afiches de los Festivales de Cine de la católica. Aunque desde hace unos 4 años ya los compro. En la PUCP andaban puestos por todos lados, y como estaban en vacaciones de medio año (el Festival es en los primeros días de agosto), cuando no hay mucha gente, la ocasión era propicia para sacarles los chinches, scotch o lo que fuere, y salir con uno o varios posters (hay que pensar en los patas pe) chequeando que los guachis no frieguen.
Eso que no me pondría nunca: Esas ropas de baño para hombres con flores grandotas estampadas...jamás!
El halago que más me gustó: no es algo textual, pero fue el haber hecho que alguien se sienta, por primera vez, de una forma especial.
De no haber sido economista, hubiese sido: psicólogo o sociólogo.
Lo que me podría sumir en la más profunda miseria: felizmente creo que nada...ya me tocó mi buena parte.
El oficio que jamás tendría: nunca digas de esta agua no he de beber. Pero jamás habría estudiado administración. Me jode cuando alguien me dice que la economía y la administración son muy parecidas...no, no son parecidas!!! AJO!!!! Administradores, mis respetos, pero la carrera no va conmigo.
Mi mayor extravagancia: tengo varias, pero posiblemente sea ir cantando por las calles a gritos, y de noche.
Mi mejor virtud: generosidad.
Mi peor defecto: dejarme llevar por el placer y actuar a corto plazo. No se si soy un hedonista o no, pero digamos que me ha hecho hacer burradas y dejar de hacer cosas que debí hacer (bueno, mejor "que hubiese sido bueno" en lugar de "debí").
Mi máximo secreto: ¿creen que lo voy a decir acá? Hay varios, y mis mejores amigos saben los más importantes creo...y con eso me basta.
Hasta aquí llego. Creo que este formato da para más. Será para la próxima, a la misma hora, y en el mismo canal.
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