Mi palabra preferida: saudade. Es una palabra en portugués que no tiene traducción exacta. Ayudado por el buen Wikipedia, se puede decir que es un sentimiento melancólico recuerdo de una alegría ausente, pero cuya fuente puede retornar en el futuro previsible. Es un sentimiento que he tenido ufff, desde chico. Y algunas de mis canciones favoritas, como Tristeza, o Garota de Ipanema, rebosan de saudade.
Me entusiasma: la ilusión de algo nuevo. Desde un libro nuevo (nota del autor: tengo una especie de fetiche por comprarme un libro nuevo y tenerlo, mirarlo, olerlo...aunque no me de el tiempo para leerlo!! ches) , un nuevo grupo de gente que conozca, una nueva persona con la que salir, una nueva chamba. La mezcla de la adrenalina por lo desconocido y la potencialidad de eso desconocido me gusta.
Me subleva: a esto le tengo que dedicar un post entero, o dos. Pero ahorita lo que se me viene a la cabeza es la gente que no respeta los derechos del resto. Por ejemplo, la gente que cruza la pista por el medio de la cuadra, sin importarles que el tráfico pare por su culpa (que tal almeja). O los choferes que no esperan a que la gente termine de cruzar la calle cuando los peatones tienen el derecho de paso. O la gente que se cuadra en la vereda y no dejan caminar...mejor ahí lo dejo, sino me indigesto de nuevo.
El sonido que me molesta: cuando alguien hace sonar tecnopor. Simplemente no puedo.
El olor que me hace recordar a mi infancia: muchos, muchos...pero si tuviera que elegir uno en especial, sería el de los jazmines. Salíamos a caminar con mis papás y mi hermano, sobre todo en el verano, por la noche, y siempre había alguna casa con jazmines (en Pueblo Libre) cada cierto trecho.
La mejor película que he visto: que he visto y que veré, porque es insuperable. Por lo menos, para el tipo de películas que me gustan...Persona, de Ingmar Bergman. Demasiado.
Lo que no puede faltar en mi refri: puede faltar cualquier cosa, porque yo no cocino. Y si falta...voy a comprar a la bodega lo que sea (cada vez compro menos chatarra) para llenarme la panza.
Algo que me he robado: varios afiches de los Festivales de Cine de la católica. Aunque desde hace unos 4 años ya los compro. En la PUCP andaban puestos por todos lados, y como estaban en vacaciones de medio año (el Festival es en los primeros días de agosto), cuando no hay mucha gente, la ocasión era propicia para sacarles los chinches, scotch o lo que fuere, y salir con uno o varios posters (hay que pensar en los patas pe) chequeando que los guachis no frieguen.
Eso que no me pondría nunca: Esas ropas de baño para hombres con flores grandotas estampadas...jamás!
El halago que más me gustó: no es algo textual, pero fue el haber hecho que alguien se sienta, por primera vez, de una forma especial.
De no haber sido economista, hubiese sido: psicólogo o sociólogo.
Lo que me podría sumir en la más profunda miseria: felizmente creo que nada...ya me tocó mi buena parte.
El oficio que jamás tendría: nunca digas de esta agua no he de beber. Pero jamás habría estudiado administración. Me jode cuando alguien me dice que la economía y la administración son muy parecidas...no, no son parecidas!!! AJO!!!! Administradores, mis respetos, pero la carrera no va conmigo.
Mi mayor extravagancia: tengo varias, pero posiblemente sea ir cantando por las calles a gritos, y de noche.
Mi mejor virtud: generosidad.
Mi peor defecto: dejarme llevar por el placer y actuar a corto plazo. No se si soy un hedonista o no, pero digamos que me ha hecho hacer burradas y dejar de hacer cosas que debí hacer (bueno, mejor "que hubiese sido bueno" en lugar de "debí").
Mi máximo secreto: ¿creen que lo voy a decir acá? Hay varios, y mis mejores amigos saben los más importantes creo...y con eso me basta.
Hasta aquí llego. Creo que este formato da para más. Será para la próxima, a la misma hora, y en el mismo canal.

